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Seguridad Ciudadana en Bariloche: crónica de desaciertos y de un fracaso anunciado

Escribe el Oficial Superior de la Gendarmería Nacional Argentina, en situación de retiro voluntario, Alberto Demousselle, quien se desempeñó al frente del escuadrón 34 de Gendarmería entre los años 2005 y 2006. Realiza un análisis de la situación y sostiene que se observa una "preocupante imposibilidad manifiesta, de la formación de políticas de seguridad ciudadana acordes con las necesidades contextuales actuales". Advierte que en Bariloche "es muy notoria esa carencia de políticas" y se refiere a la creación de la Dirección de Seguridad Ciudadana, enter otros aspectos.


En los últimos meses en los distintos medios de comunicación social, podemos advertir una creciente reiteración de ilícitos surcados además de circunstancias de violencia que no eran comunes en nuestra región. Y estamos refiriéndonos a los que nuestra sociedad tiene conocimiento, porque obviamente, están aquellos que por distintas razones no son denunciados o no llegan al conocimiento del ciudadano.

Desde aquellos que tienen una importante difusión por distintas circunstancias políticas y sociales, hasta aquellos que por su magnitud o afectación menor, pasan más inadvertidos, todos son hechos que siguen poniendo de manifiesto, una creciente inseguridad ciudadana. No es un fenómeno en verdad, siempre hablando localmente, estrictamente nuevo, desconocido, pero sí insisto y está claro para cualquier persona racional que habita estas hermosas tierras, que es una problemática que aqueja y daña seriamente los tejidos sociales de Latinoamérica, la región que presenta en todas las encuestas y estudios en la materia, como la mayor en su incidencia en hechos ilícitos, en hurtos, robos e incluso en un avance preocupante y sostenido de homicidios y otros hechos violentos.

Repito, en el mundo, se habla desde hace más de una década, de la magnitud de un fenómeno que no ha sido ni mucho menos resuelto en la región y en nuestro país en particular. Y especialmente en la Argentina, porque pese a los intensos debates, con diversas perspectivas ideológicas, profusos estudios, gran cantidad de estudiosos en la materia, y por supuesto como refería, un fenómeno que se mantiene y con una perspectiva nítidamente creciente y cada vez más complejo, además de carencias en otros órdenes, se observa local e internacionalmente, una preocupante imposibilidad manifiesta, de la formación de políticas de seguridad ciudadana acorde a las necesidades contextuales actuales. Y en este aspecto, en el marco de nuestra ciudad de San Carlos de Bariloche, es muy notoria esa carencia, el de políticas de seguridad ciudadana como tales.

Distintas gestiones municipales han encarado distintas medidas ejecutivas más que nada, que reflejan la falta en primer lugar de una clara identificación de las problemáticas y de ahí en más, de definir y consensuar, como así lo requieren medidas de la naturaleza exigidas por la situación, de una política de seguridad ciudadana sostenible, con metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo. Porque la gravedad y complejidad de los hechos que atañen a esta materia, requieren de intensa discusión y participación ciudadana, sin exclusión de ninguna naturaleza, para llegar a un acuerdo social y formar cursos de acción, partes inteligentes de una política que afronte el mismo Municipio. Y aquí otra grave situación local, en cuanto a que es preocupante, la falta de conciencia de empoderamiento en esa materia, que debe tener el gobierno municipal local.

En el contexto actual, es extraño y más aún difícil de comprender, cómo es que a la fecha, aun se sigue dudando y evitando inclusive, adoptar decisiones para posicionarse en la debida responsabilidad que tiene el municipio, en las cuestiones relativas a la seguridad que aquejan a los vecinos. Es sencillo observar los ejemplos de la absoluta mayoría de las ciudades de nuestro país, en los que se ha avanzado en medidas que demuestran una adecuación de cada municipio, a responder a lo que es sino la primera, la segunda mayor preocupación de todo ciudadano, su seguridad, el derecho a la vida, a la propiedad y el respeto de sus derechos ciudadanos en forma integral. En este aspecto, avanzamos en la sucesión de hechos violentos y atentatorios contra los derechos de nuestros conciudadanos, y nos encontramos con una ciudad, y una con características tan particulares como la nuestra, con una impronta tan especial como lo es la turística con todo lo que ello significa, en la que cuando se inició la actual gestión política municipal, habiendo un área como lo era la Secretaría de Seguridad Ciudadana, se resolvió disolverla marcando, debe entenderse, una valoración de su utilidad y servicios que ofrecía.

Luego de un período en el cual, de más está decir, se marcó nuevamente la necesidad de que se tomara liderazgo como debía ser en ese ámbito de tal sensibilidad en la ciudadanía, llegamos a la creación de un área, al que nuevamente y en términos de lectura inicial vemos que se le pone un nivel de Dirección, es decir, la bajamos de nivel claramente en relación a la gestión del municipio pasada, y además extrañamente y a contramano de la absoluta, nuevamente, mayoría de los municipios del país y por ende de las experiencias en ese campo como así también a contramano de la opinión de la doctrina existente, tanto a nivel mundial, regional como nacional, la hacemos depender de un área llamada Subdirección de Protección Civil, la que todos sabemos, se trata de la importantísima anterior “Defensa Civil”, hoy devenida en Protección Civil. Ambos ámbitos de acción emparentados, pero claramente y la ley lo dice, tanto en el nivel nacional como provincial, dependiente protección civil, de áreas que gestionan y son encabezadas por el concepto de seguridad ciudadana. Porque Seguridad Ciudadana es un concepto mayor y más amplio, porque éste tiene que ver con la gestión de hechos que involucran al accionar humano, y por ende a las leyes de la Nación; mientras que protección civil, tiene que ver con fenómenos de la naturaleza de una u otra forma y sus efectos, los que no responden, ni son regidos por las leyes del hombre precisamente. Ahondando la crisis de conceptos en nuestra sociedad, lamentablemente surcado y afectado por prejuicios y paradigmas que a todas vistas, que han conducido a las problemáticas que están dañando profundamente el tejido social ciudadano, contrario a derecho, en oposición a la profusa experiencia en dicha materia y considerar “las lecciones aprendidas” como dicen los americanos, a pesar de la profusión de hechos delictuales, seguimos transitando un camino incierto y peligroso, en el que el principal afectado seremos todos los ciudadanos de Bariloche.

No hay una clara convocatoria a la necesaria participación ciudadana, los mecanismos como el caso del previsto en las leyes provinciales, como el de los Consejos Locales de Seguridad, no son observados y lo que es peor, no son inclusive respetados como tales, habiendo sido anulados en su operatividad. No hay un llamado claro a constituir un pacto político ciudadano planteando la crisis que sufre nuestra sociedad ante el embate delictual. Avanzamos en conceptualizar confusa y eufemísticamente, sin sostenimiento doctrinario alguno, sin la opinión de los especialistas en la materia, sin observar las leyes existentes, recreando estructuras mínimas que más parecen circunstanciales que de honda convicción política, que no tendrán la misión y funciones ciertas, que la comunidad está requiriendo para afrontar las problemáticas de la inseguridad ciudadana, continuándose en forma velada en tratar de seguir desligándose de una responsabilidad que no se considera propia, sino ajena, de la provincia, de la Nación. Y la responsabilidad del ejecutivo municipal, es para con sus conciudadanos, en todo su ámbito y por todo lo que ocurre en él. Esto es nuestra Constitución Nacional, esto se llama autonomías provinciales, esto es hacerse cargo de los problemas de los vecinos, de quienes en forma directa han confiado a través del mandato por el sufragio, en liderar entre otras problemáticas y en el marco de las leyes de la Nación y de la Provincia de Río Negro, la cuestión de la seguridad ciudadana.

Todas las señales son fácilmente reconocibles, y están indicando peligro. El conflicto está en franco progreso, el hecho social se extiende, reacciona ante distintos factores que obviamente lo están condicionando en mayor o menor medida, provocándolo o agudizándolo. La necedad, la inconsistencia conceptual de origen, o peor aún la afectación de decisiones ejecutivas subordinadas
a cuestiones personales o intereses sectoriales, por sobre los que exige las problemáticas de inseguridad de la comunidad, tendrá consecuencias negativas para nuestra sociedad, agravando aún más un entramado contextual, que claramente podemos observar extremadamente dificultoso en la búsqueda de soluciones.

ALBERTO R DEMOUSSELLE CTE MY (R) GNA

El autor es Oficial Superior de la Gendarmería Nacional Argentina, en situación de retiro voluntario, con 35 años de servicio en la Fuerza, habiendo prestado servicios como Jefe de Escuadrón del Esc 34 “Bariloche” entre los años 2005/2006, además de otros destinos como los Escuadrones 16 “Clorinda” y 7 “Paso de los Libres”, Jefe de Zona Norte del Operativo “Centinela”, además de Profesor, Instructor, y Jefe de Escuadrón en los institutos de formación de Gendarmería, y Subdirector del Instituto de Capacitación Especializada “Cabo Juan Adolfo Romero”, como Oficial de Enlace en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en el Congreso de la Nación. Es Oficial de Estado Mayor de GN, Profesor Universitario en “Conducción Política y Estratégica para la Seguridad”, Diplomado en Seguridad y Resolución de Conflictos y habiendo cursado la Escuela Nacional de Defensa.

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