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Grave denuncia sobre persecución y agresión de un grupo de taxistas

<img width="420" height="161" src="http://www.bariloche2000.com/images/articles/20090102235151959_1.jpg" alt=""><br><b>Un grupo de taxistas realizó un

3 enero 2009, sábado



Daños. El Corsa y los efectos de la violencia.
(Por Natalia Gili).- Cristian Cárdenas tiene 28 años, es mozo y el martes pasado salió a tomar algo con cuatro amigos varones. A eso de la 1.30 decidieron volver cada uno a su casa y se subieron los cinco al auto de Cristian. Según su testimonio, en la maniobra que realizó para salir con su auto rozó, apenas, a un taxi que tenía atrás. Como interpretó que no había sido un golpe sino un “toque” que suele suceder siguió su camino para tomar Bustillo hacia los kilómetros.

Cuando iba saliendo del Centro, ya en Bustillo, se dio cuenta de que lo seguían dos taxis y, a medida que avanzaba, se le sumaron más. Según relató el joven, en ese momento se desencadenó una casería por avenida Bustillo en la que alrededor de cinco taxistas siguieron el auto hasta el kilómetro 12 donde lo destrozaron a golpes de palos y fierros y le robaron los objetos que llevaba dentro.

En diálogo con el Digital, Cristian Cárdenas explicó que “lo toqué de atrás pero fue un roce normal de cualquier auto. No lo rayé, ni abollé, ni nada”. “Yo me di cuenta que lo toqué pero no me bajé porque para qué me iba a bajar si es como cuando uno estaciona normalmente un toquecito nada más. Por eso salí, y al rato veo dos o tres taxis que me venían siguiendo y se sumaban más”, relató.

“Saliendo del centro, en el kilómetro 4, se me atravesó uno adelante, otro al costado y atrás tenía como dos más. Se me atravesaban en la calle Bustillo sobre la ruta para que yo me corra o para hacerme volcar porque iban fuerte. Yo trato de no chocarlos, los paso y me seguían por Bustillo atravesándome el auto. Por suerte que no venía ningún auto o colectivo de frente porque si no un choque iba a ser peor”, señaló. “Entonces, lo que hago es frenar y me cursa el auto adelante. Entonces lo paso por el costado y trato de seguir mi camino más despacio, no tan fuerte. Y ellos atrás mío tocándome bocina para que pare. Pero si paro qué pasaba… no sé”.

“En un momento llegamos a dejarlos un poco atrás y entro en el kilómetro 12 para perderlos y para ir a la policía pero me metí en una calle sin salida. Ellos no venían pero con el polvo de la tierra se ve que se dieron cuenta y me encerraron y no me dejaban salir. Por el mismo miedo nos bajamos del auto, no teníamos con qué defendernos y pensábamos que estaban armados”.

Según relató Cristian Cárdenas, en ese momento las cinco personas corrieron para esconderse y no quedar a la vista de los taxistas que llegaron al auto y le destrozaron a golpes los dos parabrisas, dos vidrios laterales, un espejo retrovisor, los dos focos traseros, hicieron palanca para romper las puertas y le abollaron el auto en distintos lugares. Según sostuvo el joven, los taxistas le habrían extraído del auto un celular Sony Ericsson 810 de más de 1000 pesos, un par de anteojos de unos 250 pesos y una mochila que había en el asiento trasero. Todos objetos que dejaron en el auto en el apuro por escapar y esconderse.

“Me sacaron todo lo que había en el auto y a nosotros no nos pegaron porque nos escapamos”, expresó Cristian y explicó que “nos escondimos y llamamos a la policía que llegó a los cinco o diez minutos”.

En diálogo con el Digital el joven resaltó que “eran como cinco autos y andaban re locos” y subrayó que “nosotros no estábamos armados, ni con garrotes, ni con nada”. “Además que no queríamos pelear”, afirmó. “Con los nervios nos faltó llamar a la policía antes. Lo que quería era irme y perderlos para llegar a mi casa. Nunca pensamos que nos iban a seguir como perros hasta allá por una estupidez. Así que llamamos a la policía cuando no tuvimos salida”, relató.

Por otro lado, comentó que cuando salieron corriendo “una de las personas que venía conmigo -un trabajador de unos 40 años- con el susto saltó un alambrado y se cayó encima de una piedra o una rama y se fisuró una costilla”. “Con todo lo que pasó él quedó perdido en el bosque hasta que pudo salir a la ruta y se fue en un remise desde el kilómetro 12 hasta su casa”, aseguró.

Cristian explicó que los taxistas escaparon antes que llegara el grupo Bora con el personal policial de Playa Serena que llevaron peritos para hacer fotos del auto y trasladaron a los ocupantes a realizar la denuncia al destacamento.

De comprobarse los hechos debería abrirse una causa por lesiones, por la costilla fisurada de una de las víctimas, y daños que llegarían a unos 8000 mil pesos, cifra estimada para reponer los vidrios, espejos, luces, abolladuras y la pintura del auto.

“Esto es una cosa de mafia terrible”, manifestó el joven. “La verdad es que quedé totalmente admirado porque no les hicimos nada, nada, nada. No lo entiendo”, expresó. “Ojalá que salga bien y no puedan volver nunca más a hacer esto”, concluyó Cristian Cárdenas quien aseguró que, en este momento, lo más importante es que le cubran los gastos porque necesita el auto para seguir trabajando.
Imágenes Noticiero Seis
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