K Parcialmente nublado con lluvia | 15.9°C | V: Oeste 40 km/h | H: 79%

Falsa calma

Una obra que invita a recorrer los más recónditos rincones de la Patagonia argentina y conocer su historia y costumbres. La crónica fue escrita por de María Sonia Cristoff, oriunda de Trelew. Un especial de Nora Blok para B2000.

Falsa calma
Por Nora Blok para Realidad, ficción e imaginación de B2000

El recorrido por una Patagonia desconocida por muchos, a través de un género decimonónico, la crónica, nos permite deambular por lugares que la conforman; pero que son desconocidos por una amplia mayoría Cañadón Seco, El Caín, El Cuy, Maquinchao y una localidad más extensa, Las Heras.

El oro negro atrajo a muchos hombres y, alrededor de YPF, lograron armar sus vidas en un trabajo arduo, duro y bien pago, por aquel entonces. Armaron, además, una vida familiar que no contaba siempre con la presencia de un papá por razones laborales.

La descripción de los lugares se remite a determinadas presencias. Por ejemplo, Cañadón Seco: “(…)” hay dos kioscos… uno se llama Multirrubro y el otro es de León” (su propietario). Esta es una de las tantas personas, que circulan por estos lugares “alejados de la mano de Dios”, que cuenta su historia de llegada y permanencia, a pesar de todas las dificultades y ausencias.

La cantidad de perros que habitan ese suelo asombra a la cronista. Domingo  le dará un argumento contundente: “Son una plaga. Se  elaboran resoluciones basadas en reglamentos españoles, italianos, todos lugares civilizados, como si éste fuera uno de ellos. Por algo a Cañadón Seco le dicen puesto de estancia: porque hay más perros que personas”.

Características que suman y un título anticipatorio -que aunque el viento y hasta cierto páramo los castigue- las historias van sumergiendo caladas por fisuras que no dejan de suturar o con mandatos que no llegan a la línea de arribo.

En medio de ellos documentos, registros y anécdotas como la de un barrio al que jocosamente lo llaman “Salsipuedes,” en alegoría a que una tierra como la patagónica los ancla sin más.

En realidad, todos los relatos van imbuidos de la hipótesis de quien narra: es una franja de nuestro país de la que se ha adueñado el olvido. No faltan quejas; pero no abundan oídos.

YPF aparece –por ese entonces- con una preocupación por sus empleados que se anota como algo que – como el viento-gira por otros dominios.”La paga era buena, le daban casa, seguro social, y la empresa se encargaba de todo: de mandarle a un  técnico  si se le rompía algo en la casa, de mandar un colectivo si su mujer quería ir a la peluquería a Caleta Olivia.”

Una realidad que asoma:” Moverse dentro de la Patagonia es difícil, caro, incómodo, irregular”. Y cuando aparece por primera vez el avión es como se sella:” El transporte aéreo empezaba a ser el aliado de los patagónicos contra el fantasma  de la tierra olvidada”.

Los refugios para “sobrevivir” son algunos: el juego, la bebida o la iglesia”. Sitios para socializar momentos diferentes a pesar de que todos se conocen y  saben cada cual lo que puede saber de un vecino.

En la recopilación, hay varias historias que duelen. No son diferentes a las que pueden ocurrirle a cualquiera; y un dato aparece como escondido: una sede en la que los aspirantes a cura pasan su primer año de formación.

Ya en Maquinchao la Asociación Libanesa con sus “turcos” constituían –en términos de Elías Chucair-algo así como un alud chileno. Y por ellos, hay mil chistes y dichos que circulan en los pueblos de la Línea Sur. Una vida nada fácil para sus habitantes y documentos periodísticos que dan cuenta de ello.

Se registra –además- un  sueño de la cronista en el que, después de interiorizarse por el lugar y sus historias explicita que Pigafetta (primer cronista de la Patagonia) es quien inspira a Shakespeare para crear al Caliban de “La Tempestad”.

El Cuy parece un añejo pueblo del far west. Una calle delimita las casas a ambos lados de ella. El atractivo es la ermita del Maruchito, a unos cincuenta kilómetros de ese lugar. Muchos son sus devotos y variadas son las situaciones que mantienen su creencia. Y en este sitio su interlocutora es Milka.

En El Caín, no hay hoteles, por tanto, duerme en la escuela rodeada de niñas que la observan como un personaje inesperado e inexplicable. En sus entrevistas, conoce realidades que la golpean. Los lugares que puede visitar para escribir son escasos. Opta por el bar, sitio al que solo concurren hombres, pero aprende varios dichos que se pronuncian en el juego del truco.

Deambula por doquier en el afán de seguir con sus anotaciones. Una tarea nada fácil; Todos quieren hablar con ella y así  nos enteramos de la procedencia del nombre del pueblo: El Caín, de origen tehuelche, “nombre que se le daba a una variedad de piedras usadas para moler”. Lo que esfuma la creencia generalizada de su naturaleza bíblica.

La historia de Martina conmueve. Autora de una novela inédita. Una existencia muy dura que supo sobrellevar. Sus tres intentos de suicidio la hicieron recapacitar y recomenzar, a pesar de todo para profundizar en estas cuestiones tan radicales como la vida y la muerte.

Las Heras es su último lugar de peregrinaje. Un sitio que “no fue fundado, surgió por propia gravitación”. Y más extenso que todos los lugares anteriores muestra una faz que como señala el titular de un diario local conlleva “el enigma  de no saber qué hacer”.

Finalmente, por el contenido, la crónica de María Sonia Cristoff (argentina, oriunda de Trelew) suma la autobiografía, el ensayo y la narración literaria. La arquitectura de sus personajes logran dar cuenta de testimonios verosímiles y todo ello se encabalga con el espontáneo título.

Compartir
Participar

Encuentros en mamuschka

Ver todas las Entrevistas

El clima en Bariloche

K
15.9°C
V: Oeste 40 km/h
H: 79%
hoy
E
13°C
17°C
lun
a
9°C
21°C
mar
a
10°C
22°C
mie
2
8°C
26°C